Elementos no latinos de la lengua española (Apuntes del 14 y 15 de febrero)
Elementos no latinos de la lengua española.
Hemos visto que el español es una lengiua
romance o neolatica. Gran parte de su vocabulario, aproximadamente el 75%,
procede del latin, pero la formación e enriquecimiento de nuestra lengua se
debe además a los elementos siguientes:
1.
Elemento preiberico.
2.
Elementos ibérico, céltico y
celtibérico.
4.
Elemnto cartagines
5.
Elemento Griego.
6.
Elemento germánico.
7.
Elemneto árabe.
8.
Elemento hebreo.
11.
Elemento de lenguas modernas.
·
Elemento prehiberico:
No se sabe a
ciencia cierta cuales fueron las lenguas ltinas o aborigenes[ES4] …… como tales se puede encontrar el bascunse, euscaro; varios
dialectos de los catanbros y astures; de los betones, cinetas etc.
La lengua ligur
y algunas modalidades linguisticas importadas por libios, bereberes y
etíopes. Sin admitir sobre el vasco
opiniones atrevidas e indemostradas parece probable que del euscuaros prodescan
los sujifos: arro, erro, urro y varias palabras españolas asi por ejemplo:
aquelarre, bazar, becerro, boina, cazurro, chaarro, gazmoño, gazusa, izquierdo
etc.
·
Elemento ibérico,
La península ibérica fue conquistada por los iberos
establecios en el este de españa que le dieron su nombre mas tarde por los celtas, que procedentes del
sur de Alemania, se instalaron en galisia
sur del Portugal, de origen iberico son , entre otras, las palabras:
serro, paramo, pizarra, tordo y vega. Asi como tambien los nombres propios
España y sebilla, oriunos ambos del vocablo iberico “ispáli” el primero por romanizacion[ES5] y el segundo por modificación a través del árabe.
Hay voces de procedencia celtica como abedul, berro,
brio, cabaña, cambiar, camisa, camino, carro, legua, pino, trapo, vasallo,
zafiro y algunas denominaciones de ciudades; generalmene formadas con el
sustantivo “briga” (ciudad), cegobriga y otras parecen orindas del centaiberico
palabras como vardo[ES6] , rancho, ratas entre otras.
·
Fenico
Los fenicios, pueblo de raza semítica, fueron los mas antiguos
colonizadores de España, se establecieron especialmente en Andalucía, sobre
todo Gadir (que quiere decir fortaleza) que hoy cambio a Cadiz, y mursia.
Propagaron el alfabeto fonético empleándolo en lugar del geroglifico lo
cambiaron por el uniforme. Palabras de origen fenicio son: barca, citara,
escalon y otras.
·
Elementos Cartagines:
Cartago fue una colonia fenicia, fundada en el año 1814
a.C., después que Cadiz, en el norte de africa, cerca de la actual Tunes. Los
cartagineses alidados primero y victimas luego de los fenicios, fundaron Iviza (en las islas baliares) y
dominaron en la parte meridional y oriental de España, teniendo por capital a
la Cartago Nova (Hoy Cartagena). La dominación cartaginesa en España temino con
la conquista de Cadiz por los romanos en el año 205.
La lengua cartaginesa o púnica es una modalida dialectal
de la fenicia. Pocas de sus palabras (y acaso ninguna) se introdujeron
directamente en el español. Llegaron, sobre todo a través del griego y el
latin.
·
Elemento griego:
Rivalizando con los felicios y cartagineses, los helenos
establecieron (Siglo VII) en España varias colonias. Los derodas fundaron Rosas
(Gerona); y los de Fosia o Fosences, después de recorrer el sur de Francia y
establecerse en lo que hoy llamamos marcella, se extencdieron por el litoral
del Levante español, fundando Emporion (Ampurias, la actual provincia de
Gerona) Emeroscopion (es decir, “El centinela del dia”) mainake (en el litoral
de Malaga) y otras factorías comerciales.
“las voces de origen griego son de muy dferentes
épocas”: ora proceden del primer contacto de los romanos con los griegos de la
Magna Grecia y de las otras colonias griegas del mediterraneo, ora del
posterior influjo del helenismo sobre () ora de la dominación bizantina en
España hasta suintila (624), y del comercio medieval del occidente, con el
oriente mediterraneo”.
Las palabras griegas en consecuencia necesitaron a veces, el vehículo del latín, de árabe o del godo, para pasar al español. En ocasiones se introdujeron directamente y sin intermediarios.
Las palabras griegas en consecuencia necesitaron a veces, el vehículo del latín, de árabe o del godo, para pasar al español. En ocasiones se introdujeron directamente y sin intermediarios.
Por intermedio del latín literario pasaron al español
vocablos cultos de origen griego, como biblioteca escena, comedia, coro, drama,
gramática, filosofía, idea, melodía, metáfora, museo, oda, peristil, plecro,
rapsodia, retorica, sátira, sinfonía,
tragedia y otros muchos.
A través del lenguaje popular latino hemos resivido en
el español numerosas palabras, ora refentes a fenómenos naturales (como antro,
barranca, cima, gruta, horizonte, itsmo) ora al reino mineral como piedra –con
su enorme cantidad de derivados castellanos-, ágata, amatista, amoniaco,
berilo, calamina, cinabrio, cobre, cristal, diamante, metal y ónice, ya al
reino vegetal como acanto, amaranto, caña –con sus multiples derivados
castellanos-, crisantemo, dragontea, esparto, fríjol, geranio, miosotis,
oregano, perejil, ruibarbo, vino, zumo, ya al reino animal como crisálida,
elefante, pulpo, rinoceronte, o bien a la vida humana individual y colectiva
apoteosis, bodega y botica, celo, circo, citara, cedra –arcaico, usado en
Berseo- y guitarra, chisme, disco, ensayo, epitafio, estadio, falange, féretro,
hipódromo, melancolía, misántropo, palestra, pira, piropo, propina, triunfo.
En la época imperial romana se introdujeron muchos
helenismos en el latin vulgar. De entonces proceden, entre otras, la palabra
cada; y los sufijos vervales izar e iear (como en autorizar, realizar,
guerrear, etc) procedentes del
latin izare e ideare; y estos a su vez de griego.
Por otra
parte, el latin sirvió de vehiculo que traslado del grigo al español numerosas
voces de carácter ecleciastico, valiosísima aportación lexicológica del
cristianismo tales como angel, aposto, bautzmo, blasfemia, católico, sisma, cristiano, cristo, diablo[ES7] , diócesis, eucaristía, evangelio, exorsismo, heregia, iglesia,
martil, misterio, paraíso y otras muchas.
A todo lo anteriormente expuesto debe añadirse el enorme
conjunto de denominaciones técnicas, puestas a objetos que la civilización
helénica no poseyó (como microscopio, periscopio, telégrafo, teléfono, etc)
pero cullos elementos verbales sean tomado de la lengua griega.
Elementos germánicos
Los barbaros o germanos, procedentes del
norte de europa, fueron poco a poco dominando los bastos territorios del
imperio romano y no tardaron en invadir a España, escasas palabras españolas
proceden de la dominación germana, así aleve, ataviar, ganso, lastar,
morganático, tapa, tascar, tregua, triscar y algunos nombres propios como:
Adolfo, Alfonso, Alvaro, Algimiro, Arnaldo, Beltran, Vermudo, Elvira, Enrique,
Ernesto, Federico, Fernando, Gonzalo, Guzman, Manrique, Ramiro, Rodrigo,
Rosendo, etc. (procedencia germana)
El mayor numero de voces se introdujeron en
nuestro vocabulario a través del latin por la convivencia de romanos y
barbaros, durante 2 centurias, antes de invadir a España y luego por medio de
las lenguas romances, sobre todo el
francés y el provenzal. Tales son: albergue, arenque, arpa, arreo, bandera, blanco, blason, brida, carpa, cofia,
cardo, escancear, escaneo, espía, espuela, esquivar, estribo, falda, feudo,
fresco, godo, gris, guerra, guiar, guareser, heraldo, robar, sitio, trotar,
rotar, yelmo y otras.
Elemetos árabes
Los árabes invadieron la península ibérica,
en el año 711 y permanecieron en ella casi durante 8 siglos, es natural, pues
que nuestro vocabulario tenga una influencia arábiga tan fuerte (asciende a más
de 4000 palabras) que sea la más importante después del latín “los
conquistadores árabes nos hicieron admirar su organización guerrera y nos
enseñaron a proteger la hueste con atalayas a enviar delante de ella algaradas,
a guirnalda con buenos adalides, prácticos en el terreno a ordenar bien la zaga
del ejercito a vigilar el campamento y los castillos con rondas a dar rebato en
el enemigo descuidado de donde formamos el verbo arrebatar, también miramos
como modelos sus alcázares, adarves, almenas y la buena custodia que sabían
mantener los alcaides de los castillos”
Además de estos términos guerreros, los
árabes nos dejaron otras muchas palabras referentes a los diversos aspectos de
la vida, tales son: abalorio, aceituna, acelga, aceña, acequia, acerola,
adarme, adelfa, alacena, alacrán, alambique, alarife, alazán, albacea, albaca,
albañal, albañil, albarda, albéitar, alberca, albóndiga, albornos, alboroto,
alboroso, albulfera, alcabada, alcachofa, alcancía, alcanfor, alcantarilla,
alcoba, alcohol, alcotán, aldea, alfajeme, alfalfa, alfanje, alfarero,
alfayate, alféizar, alfiler, alfombra, algarroba, algebra, algodón, alguacil,
alhaja, alhelí, alhóndiga, aljibe, almacén, almazara, almear, almohada,
almojarife, almoneda, almud, almunia, alquería, alquiler, alquitran, aljimez,
ajuar, aluvia, aranzé, arcaduz, arrabal, arracada, arrallan, azahar, azaque,
azogue, azote, azotea, azucena, azud, azul, azufre, azumbre, badana, barragan,
berenjena, cahis, cenit, cero, cifra, chiribia, elixir, fanega, gandul, gañan,
guarismo, haragan, jara, jarra, jazmin, jineta, jofaina, laud, orangután,
orozuz, maquila, maravedi, naranja, noria, quilate, quintan, rabadan, rabel,
recua, retama, sandía, tabique, tahona, taud, talco, tambor, tarea, tarifa,
tafetán, talismán, taza, truchiman, zagal, zaguán, zanahoria, zanja, zaraweyes,
etc.
Numerosos nombres (o apellidos) españoles
de persona (Benavides, cid, etc) y de ciudades (Algeciras, Gibraltar,
Guadalajara, etc) tienen su origen en el árabe. A los árabes debemos también la
preposición hasta, las interjecciones, eh!, Hola!, arre! y ojalá. Los
indefinidos, fulano, mengano y sutano, y el sufijo i, en palabras como:
aceituní, alhelí, badalí, bengalí, benjuí, carmesí, jabalí, hurí, maraverí,
etc.
Al español pasaron arabisados términos
latinos y griegos precedidos del artículo árabe, del articulo árabe Al, como:
almeja (almitula), altramuz, albérchigo, etc.
La fonética española guarda restos de la
influencia árabe, así la j inicial procede de una S latina: jugo (zugo), jarcia, jeringa (siringa) y la
conversión de la St a Z: patiznacam y biznaga.
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